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En
realidad, como encontraremos en el análisis del entorno, son muchos los
elementos frente a los que una Estructura de Apoyo tiene que competir
necesariamente si quiere sostenerse y progresar:
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Fórmulas de financiación,
-
Organización del personal técnico,
-
Desarrollo de nuevos servicios...
En un entorno totalmente
cambiante como es la sociedad en la que nos movemos, una ventaja
competitiva solo la aportarán aquellas elementos y actuaciones que
proporcionen a la organización la capacidad de responder por adelantado y
con la agilidad necesaria a todos y cada uno de los problemas y
circunstancias externas e internas que se le puedan presentar.
Por qué hablar de plan
estratégico
La respuesta es sencilla y se
puede resumir así: “Una cosa buena les ocurre a las organizaciones que no
tienen plan estratégico, el fracaso les llega por sorpresa”; sin duda
nosotros no queremos que el fracaso nos llegue de ninguna manera, por eso es
imprescindible que en nuestras organizaciones, tengamos nuestro propio plan
estratégico.
La misión
del responsable o gerente consiste en lograr una organización eficaz,
adaptando la estructura organizativa a las estrategias necesarias y
consiguiendo que los empleados sean competentes y estén involucrados en un
objetivo común, transformando, así, las debilidades internas, en fortalezas
del conjunto y las amenazas del entorno en oportunidades para la adaptación
eficaz.
Volviendo a
la frase de Séneca, podríamos transformarla diciendo: “Para el capitán que
sabe hacia dónde debe ir su barco, todos los vientos, de una manera u otra,
son favorables”.
2. Plan
estratégico
Actitud de pensamiento
Es necesario pensar antes que
actuar. A nadie se le escapa que la eficacia en la actuación viene
directamente condicionada por el acierto en el diagnóstico. Un diagnóstico
equivocado o incompleto trae como consecuencia acciones erróneas o
insuficientes.
Pero el tema es más profundo de
lo que parece, “tener una VISIÓN profunda de la situación existente y
una nueva percepción de hacia dónde ir y cómo llegar hasta allí es el
primer ingrediente para establecer una gestión estratégica eficaz”. La
visión, tal y como se llama este proceso:
-
Actualiza el futuro descubriendo
el lugar que podemos llegar a ocupar como recurso en el entorno social y
tambien en el mercado ordinario de trabajo.
-
Crea el marco necesario para la
declaración de lo que queremos ser y lograr, es decir nuestra misión
-
Y se transforma en la fuerza
catalizadora y principio que rige toda actuación posterior.
Esto tiene consecuencias vitales
ya que, desde este momento, las circunstancias con que vamos a enfrentarnos,
tanto internas como internas no serán en sí mismas fortalezas o debilidades,
amenazas u oportunidades, sino en función de lo que supongan para el logro
de la visión, (así por ejemplo un programa europeo puede convertirse en una
fortaleza o no según las condiciones que de él se deriven para el largo
plazo, esto es lo que deberá contemplar el plan estratégico que
posteriormente diseñaremos).
Las actitudes que son fuentes de
fracaso porque impiden que la VISIÓN pueda ser núcleo de una estrategia de
futuro, son las siguientes:
-
Proximidad: se buscan los
resultados a corto plazo, consecuencia de ello no se ponen los medios
necesarios para desarrollar el futuro, y se entorpece, por su escasa
proyección, el aprovechamiento y la creación de nuevas oportunidades.
-
Superficialidad: se centra
en la solución de problemas cotidianos, no destinando energía a la
creatividad e innovación.
-
Simplicidad: busca
soluciones rápidas y fáciles lo cual le impide plantear procesos sólidos
sobre los que asentar el futuro
Del presente al futuro
Una
vez definida nuestra visión o proyección de futuro, del “presente al
futuro” es como podríamos titular ese proceso que se compone de dos fases,
el diagnóstico y el diseño en sí.
DIAGNÓSTICO:
Antes de diseñar el Plan
Estratégico, y siempre que se diseñe uno nuevo, se requiere un análisis
exhaustivo del entorno, con una perspectiva actual, por una parte, y, por
otra, de proyección de futuro que nos permita ver en qué medida la evolución
del entorno va a afectar a nuestro programa.
Hay que analizar, del entorno
externo, al menos los siguientes ámbitos:
-
Político-legislativo:
políticas de fomento de empleo, situación del ECA, vida independiente,
promulgación de leyes, programas electorales…
-
Social: percepción de las
personas con discapacidad, situación general de la población con
discapacidad, entornos en los que se mueven, situación de las familias
-
Laboral/mercado ordinario:
exigencias del mercado ordinario de trabajo. Situaciones de crisis en
sectores…
De nuestro propio programa
tendremos que analizar al menos lo siguiente:
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Capacitación y situación
laboral de nuestros trabajadores.
-
Fuentes de financiación
-
Programas y grado de
desarrollo
-
Infraestructuras
-
Conocer y localizar
nuestros clientes y posibles demandas de los mismos.
Este análisis nos permitirá
encontrar los problemas clave que tenemos que afrontar, los cuales serán
elementos inevitables y prioritarios a tener en cuenta dentro del plan
estratégico.
En un entorno sistemáticamente
cambiante, una organización que crece y se desarrolla constantemente,
siempre tiene en sí misma problemas que afectan a puntos clave, negar esto
es precipitarse al fracaso, no sólo porque impide que ese crecimiento sea
sostenible sino porque además, sus cimientos van debilitándose por el efecto
de los problemas que no se solucionan.
Una organización sana ante todo
debe ser realista y contar entre sus estrategias con los mecanismos que le
van a permitir estar siempre alerta sobre estas cuestiones y reaccionar con
flexibilidad y anticipación. Estos mecanismos son los sistemas de
calidad, con sus estándares e indicadores.
DISEÑO DEL PLAN
Los distintos análisis que se
van llevando a cabo, para la detección de problemas clave, en combinación
con la definición de Visión y Misión posibles en cada momento, determinan la
elaboración de los distintos planes, que se concretan en una
definición de objetivos, que requieren una serie de estrategias,
cada una de las cuales dará origen a un conjunto de acciones concretas.
Por su parte, las estrategias se
plantean para actuar en según que frentes, indistintamente uno o varios;
mientras que las acciones correspondientes a cada estrategia deberán estar
perfectamente coordinadas y tender todas a un mismo fin; no pudiendo haber
conflicto entre las acciones correspondientes a distintas estrategias.
Un plan estratégico tiene una
duración máxima de 4 ó 5 años. El tiempo es quien marca el final de un plan
de gestión estratégica, no el cumplimiento de los objetivos. Si cumplido el
tiempo no se han alcanzado los objetivos previstos, hay que hacer un
análisis del por qué, y en el próximo plan estratégico actuar en
consecuencia, bien corrigiendo, reorientando o reforzando, lo que sea
conveniente en función de la nueva realidad con la que nos hemos de
enfrentar a la hora de diseñar ese nuevo plan estratégico.
La
estructura organizativa
Todos estos
planes de acción requieren de una estructura organizativa que permita su
ejecución.
Para ello
la estructura tiene que lograr que todos los elementos (protocolos,
personal, programas...) encargados de llevar a cabo todas las actuaciones,
estén enlazados dentro de una lógica de funcionamiento, de tal manera que
las acciones correspondientes a las distintas estrategias guarden una
coherencia entre sí y quienes tienen que llevarlas a cabo no interfieran
unos con otros.
La
estructura refleja las líneas de comunicación y de dependencia dentro de la
organización, y debe estar diseñada para permitir el trabajo de la
organización de manera eficaz y eficiente.
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Eficaz: El
diseño de la estructura permitirá que todas las acciones del plan
estratégico puedan “producir el efecto que se espera de ellas”
sin interferencias.
Eficiente:
El diseño de la estructura permitirá que todas las personas
que trabajan puedan
‘cumplir perfectamente su cometido’
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