Integració Sociolaboral de Persones amb discapacitat

LOU BROWN

Lou Brown es  Profesor Emérito  de Educación en la Universidad de Wisconsin. Kim Kessler and Betsy Shiraga son codirectoras de  Community Work Services, Inc. Se puede descargar una versión de este documento en la siguiente dirección sitewww.education.wisc. edu/rpse/faculty/lbrown. Expresamos nuestra mas sincera gratitud a Pat Vandeventer, Presidenta de la Junta de Directores de Servicios Sociales y a la  Profesora Charlotte Ross (1943Y2005) de la Universidad Benedictine  por sus perspicaces y útiles contribuciones.

 

La búsqueda de vidas normales:

El funcionamiento integrado de 50 trabajadores con discapacidades severas tras la formación profesional

 

Lou Brown

Profesor Emérito, Universidad de Wisconsin, Madison

Betsy Shiraga y Kim Kessler

Community Work Services, Inc., Madison, Wisconsin

 

Se ha realizado un extenso estudio de las vidas laborales de 50 adultos con discapacidades severas los cuales reciben ayuda de Community Work Services, Inc., en Madison, Wisconsin.  El propósito principal es compartir la información sobre la formación profesional integrada de estos adultos ,el 90% de los cuales dejó el instituto   hace de 15 a 24 años . El segundo propósito es celebrar los estimulantes logros de un extraordinario grupo de trabajadores, de los miembros de sus familias y de los profesionales que los ayudaron.  Un tercer propósito es  afirmar la validez y viabilidad del funcionamiento de una formación profesional integrada. Con suerte, al documentar  lo que era y es  operativo, se pueden generar  oportunidades y mejoras en los servicios integrados y así llevar a cabo más vidas normales.

 

DESCRIPCIONES: adultos, discapacidades intelectuales, empleo con apoyo, transición, servicio de formación profesional, comunidad

Algunos de los que sobrevivan al proceso del nacimiento este año serán más discapacitados que cualquiera que lo haya hecho antes. Más individuos con discapacidades que entran y salen de las escuelas ahora sobreviven a sus padres.  A medida que envejecen, muchos presentan dificultades más longitudinales, complicadas y caras que sus coetáneos (Bittles & Glasson, 2004). Cuando George W. Bush llegó a la presidencia, pidió a un grupo asesor que estudiara  el estado de la educación especial. Tras más de  1 año de estudio exhaustivo, el Presidente de la Commisión de Educación Especial (PCESE,siglas en ingles, 2002) concluyó que  aproximadamente el 70% de todas las personas discapacitadas de los Estados Unidos con edades comprendidas entre los 18 y los 64 años estaban desempleadas o sumamente subempleadas. Posteriormente, su  Comité para Personas  Intelectualmente  Discapacitadas concluyó  que  el 90% del millón aproximado de adultos en los Estados Unidos  cosiderados intelectualmente discapacitados,  estaba desempleado (PCID,siglas en inglés,2004). Un grupo de trabajo establecido por el Gobernador de Florida informó que aproximadamente el 85% de todos los adultos de Florida  que se consideraba que tenían discapacidades de desarrollo y/ o parálisis cerebral estaban desempleados (Salamone & Garcia, 2004).  Algunos adultos con discapacidades severas han funcionado productivamente durante siglos en lugares de trabajo integrados  y cada año un número mayor hace lo mismo en más comunidades por todo el mundo. Sin embargo, los resultados tras dejar la escuela conseguidos por la gran mayoría son  desgraciadamente inaceptables y son un desperdicio de esperanzas, sueños, vidas, y cada vez más pocos recursos. Demasiados abandonan la escuela y son innecesariamente  recluidos en enclaves segregados, talleres,  y centros ocupacionales o permanecen en sus casas todo el día con miembros de su familia y/ o  con personas a las que se les paga para que estén con ellos (Blackorby & Wagner, 1996; Brown, Farrington, Suomi, Zeigler, & Knight, 1999; Certo, Pumpian, Fisher, Storey, & Smalley, 1997; Certo et al., 2002; Horvath, Rose, & Stapleton, 2003; Hunt, 2004; Luecking & Certo, 2003; Murphy & Rogan, 1995; Wehman & Kregel, 1998).  Nosotros podemos y debemos hacer algo al respecto para cambiar esta situación tan deplorable .

En los años 70, predominaban las escuelas y las clases de educación especial separadas, cuando no eran la única opción para estudiantes con discapacidad severa. Además, el itinerario formativo que se ofrecía era sólo escolar ; los estudiantes raramente dejaban la escuela para tomar parte en oportunidades de aprendizaje en lugares de la comunidad. Unos cuantos se dieron cuenta de que cuando la enseñanza estaba limitada a las instalaciones de la escuela, se dejaban de aprender muchas habilidades; el criterio de actuación que se usaba no era el apropiado, era contraproducente o incluso perjudicial si se manifestaba en otros lugares que no fueran la escuela; incluso los mejores profesores y terapeutas se quedaban sin buenas ideas rápidamente; y era difícil estar entusiasmado cuando se sabía que los resultados tras dejar la escuela serían la segregación y la falta de productividad.

También en los años 70, un pequeño grupo de la Escuela del Distrito Metropolitano de Madison (MMSD, siglas en inglés) formado por profesores y administradores, padres, y estudiantes y profesores de la Universidad de Wisconsin imaginaron que las vidas al dejar la escuela serían más ricas, variadas, interesantes, estimulantes, respetadas, en definitiva mas normales que las vidas que sus coetáneos tenían. De modo palpable, más normales significaba aumentar: el número de entornos en los que los estudiantes pudieran participar al dejar la escuela ; la cantidad y complejidad de habilidades que deberían aprender y desempeñar en largos periodos de tiempo; el número de personas con y sin discapacidades con las que pudieran interactuar y desarrollar relaciones sociales; y las decisiones que pudieran tomar acerca de dónde ir, qué hacer y con quién estar. Organizaron lo necesario para  que unos cuantos individuos considerados “retrasados a nivel de aprendizaje” y “profundamente desequilibrados emocionalmente” recibieran auténtica valoración en formación profesional y auténtica formación profesional durante el periodo escolar  (Brown, 2005a, 2005b). La auténtica valoración en formación profesional se refiere a planificar lo necesario para que una persona discapacitada pueda participar en un trabajo real y en los lugares y actividades relacionadas con éste, y entonces determinar las discrepancias significativas entre el repertorio expresado y los mínimos requisitos aceptables de participación .  La formación profesional auténtica se refiere a enseñar  lo que es realmente necesario para cumplir con  el rendimiento mínimo aceptable por el empresario.

En aquella época, las técnicas de auténtica valoración e instrucción eran consideradas por muchos como radicales, extremas, peligrosas, poco prácticas, demasiado costosas, de desarrollo absurdo y generadoras de falsas esperanzas. Pocos profesores del MMSD estaban de acuerdo en usarlas y pocos padres permitieron que sus hijos las experimentaran. Sin embargo, en cuanto unos estudiantes  demostraron que podían  aprender a participar con seguridad y de modo eficiente en lugares fuera de la escuela, los profesores rápidamente se dieron cuenta de que no tenían tiempo suficiente para enseñar la maravillosa serie de diversas habilidades que se podrían aprender. Los profesores recordaron lo frustrante y deprimente que era la enseñanza cuando se limitaba al terreno escolar. Es decir, se dieron cuenta de que era mejor quedarse sin tiempo para enseñar habilidades importantes en muchos lugares que ser incapaz de pensar en habilidades importantes que enseñar en un número limitado de lugares, aunque se dispusiera de más tiempo.

Desgraciadamente, las opciones disponibles tras la escuela para los que recibieron la autentica valoración y formación  eran talleres segregados, centros ocupacionales y quedarse en casa. Una organismo local proporcionó servicios de apoyo en lugares de formación profesional integrados. Los oficiales del Condado de Dane dirigieron  fondos a esta agencia para los bachilleres del MMDS de 1981 con  discapacidades severas que estaban funcionando en lugares de trabajo integrados cuando dejaron la escuela. Argumentaron que sería contraproducente e ideológicamente cuestionable confinar a esos bachilleres en enclaves segregados después de que profesores los hubieran preparado para el mundo del trabajo real y porque sus padres /tutores preferían claramente la opción de la integración. El organismo local contrató a un preparador laboral que proporcionaba apoyo a los bachilleres, decidieron que se centrarían en una pequeña parte de personas con discapacidades severas, y poco después se marcharía.

Quienes continuaban apoyando la segregación manifestaron vehementemente su oposición a este alejamiento de las prácticas de financiación tradicionales. Pronosticaron que los trabajadores perderían los trabajos integrados que tenían al dejar la escuela y que no podrían conseguir otros. Dijeron a los padres que sus hijos estarían desprotegidos, que se abusaría de ellos, que estarían solos y que se burlarían de ellos en puestos de trabajo integrados. Se informó claramente de que si un lugar de trabajo segregado se rechazaba tras dejar la escuela y los padres solicitaban otro más tarde, sus hijos estarían en listas de espera sin garantías de volver a ser aceptados. También dijeron a los padres, “Os estamos ofreciendo un puesto de trabajo de por vida. O lo tomáis o lo dejáis.” En resumen, los partidarios de la segregación se sentían bastante cómodos confinando a un gran número de personas con discapacidades en un entorno, dejándoles ocuparse de una serie de tareas extremadamente limitada, permitiéndoles interactuar sólo con otras personas discapacitadas y con personas a las que se les pagaba para supervisarlos y anulando cualquier decisión sobre aspectos importantes de sus vidas.

 

 

 

 

 

 

Community Work Services

 

Desde sus comienzos, Community Work Services recibió subvenciones del condado para atender a adultos con discapacidades severas que estaban en lugares de trabajo integrados  y  que:  (a) dejaban la MMSD y estaban empleados en entornos de trabajo integrados, (b) dejaban escuelas que no pertenecían a MMSD en el condado de Dane y buscaban una opción de integración, (c) deseaban dejar los talleres segregados y centros ocupacionales o cuyo contrato había finalizado debido a su comportamiento desafiante, o (d) se trasladaban al Condado de Dane desde grandes instituciones públicas y privadas

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En Agosto de 2005, final del plazo para recopilar los datos utilizados para este informe,  Community Work Services había atendido a 70 trabajadores, había empleado a 2 codirectores  (uno al 100% de la jornada laboral y el otro al 60%), un gerente (37.5% dela jornada laboral , y el equivalente a 14 preparadores laborales a tiempo completo. En 1989, Community Work Services decidió limitar el número de trabajadores atendidos por dos razones para garantizar la calidad.  En primer lugar, algunos directivos del organismo creían que era extremadamente importante permanecer lo suficientemente pequeños para permitir que los codirectores proporcionasen servicios de apoyo directo. Esto permitiría el conocimiento personalizado de todos los trabajadores, sus familias, compañeros de trabajo y empresarios. También permitiría la prestación significativa de formación y apoyo tanto a los trabajadores como a los preparadores laborales. En segundo lugar, la agencia se comprometió a proporcionar a todos los trabajadores  oportunidades individualizadas de mejora horizontal y vertical durante toda su carrera profesional.

Mejora horizontal se refiere a incrementar el número de destrezas en una escala de dificultad en particular que el trabajador aprende y lleva a cabo. Mejora vertical se refiere a incrementar la complejidad de las habilidades que el trabajador aprende y lleva a cabo. Por lo tanto, mientras que el organismo añadió 43 graduados entre 1984 y 1988, aceptó  sólo 7 graduados entre 1989 y 2005. La decisión de limitar la capacidad indujo  el desarrollo de servicios similares por parte de otros organismos. En 2005, 14 organismos en el Condado de Dane atendieron a mas de 700 trabajadores con discapacidad que necesitaban apoyo a largo plazo en puestos de trabajo integrados.

Fuentes de Información y Tabla 1

Tras revisar los datos de los adultos atendidos por la  Community Work Services, se decidió que los 50 trabajadores que habían dejado la escuela de MMSD (47 trabajadores) y de otros distritos escolares del Condado de Dane (3 trabajadores) serían objeto de este estudio. La principal fuente de información fueron los archivos de Community Work Services. Se consiguió información adicional contactando con los padres/ tutores de los trabajadores, los preparadores laborales, empresarios, colaboradores sin discapacidad, funcionarios del estado, archivos escolares y personal interno. Los trabajadores ( o en su defecto sus padres/ tutores), así como los codirectores y la junta directiva de Community Work Services  aprobaron procedimientos de confidencialidad.  Expresamente se acordó no utilizar los nombres de los trabajadores. Se desarrolló un sistema de numeración basado en el año en que el trabajador dejó la escuela y los datos se recogieron a través de este sistema. Debe tomarse en consideración que muchos de los graduados de MMSD han tomado parte en otros programas de seguimiento (Brown et al., 1986, 1987; Piuma, 1989; Vandeventer et al., 1981).

La Tabla 1 contiene las historias laborales de los 50 estudiantes con discapacidad severa que dejaron la escuela en el periodo de tiempo comprendido entre 1981 y 2005. Las experiencias relevantes de un sólo trabajador fácilmente podrían llenar un libro. A la hora de seleccionar los datos descriptivos para incluirlos en la Tabla 1, se intentó alcanzar el equilibrio entre poco y demasiado . Al final dos preguntas centrales guiaron las decisiones en relación a qué datos incluían lo siguiente:

·        ¿Cuáles son las historias laborales de estos 50 trabajadores, la mayoría de los cuales están entre treinta y tantos y 40 años?

·        ¿Qué sugieren estas historias sobre lo que es importante considerar para la enseñanza, para las agencias de atención para adultos, para los diseñadores de políticas, y para los padres y los estudiantes?

 

Responder a estas preguntas requiere compartir una gran cantidad de datos descriptivos; de ahí el considerable tamaño de la Tabla 1. Además, los resúmenes, basados en el análisis de la Tabla 1, se hacen de modo narrativo.

 

La Tabla 1 contiene información básica sobre el entorno de los trabajadores, incluyendo el año en que se graduaron, la edad, el sexo, discapacidad, y lugar de residencia. Las historias laborales de cada trabajador se presentan empezando por una lista de entornos de trabajo (ordenados cronológicamente, empezando por los entornos de 2005 y retrocediendo progresivamente hasta el primer puesto de trabajo que tuvieron al dejar la escuela). La información básica se proporciona para cada puesto de trabajo incluyendo,   (a) años y meses en el trabajo, (b) tareas del trabajo, (c) horas/ semana (empleado en un trabajo en particular), (d) sueldo a la hora, (e) apoyo profesional, y (f) razones del cambio de empleo.

Los 50 Trabajadores

 

En 2005, los 50 trabajadores estaban comprendidos entre los  23 y los 45 años. La edad media era de 39.4 años. Todos menos cuatro tenían 35 años o más y habían estado fuera de la escuela durante al menos 15 años. Veintiocho de los trabajadores eran hombres, 22 mujeres. Cuarenta y cinco  eran blancos, tres eran afroamericanos, uno era latino, y uno era americano de procedencia asiática.  Los trabajadores que nos ocupan son individuos con discapacidades significativas; es decir,  individuos cuyos comportamientos intelectuales y de adaptación  representaban aproximadamente el 1% de la población general.  Todos presentaban problemas de comunicación, cognitivos, sociales, físicos, de conducta,  sensoriales, y/ u otros problemas diferentes en tal grado que podría considerarse que causan discapacidades  graves. Todos necesitaban ayuda considerable a largo plazo en todas las actividades de las vida diaria. Se consideraba que todos menos tenían un cociente de inteligencia de menos de 50. La Tabla 1 usa la nomenclatura de discapacidades Bcognitivas[ (CD), un término adoptado en el estado de Wisconsin). Cuarenta trabajadores fueron calificados con Bmoderado[ discapacidades cognitivas; nueve con Bgraves[ discapacidades cognitivas; y uno con Bleves [ discapacidades cognitivas.

En la Tabla 1 se presenta información adicional de las discapacidades. Esta Tabla revela una variedad de discapacidades, incluyendo Síndrome de Down (21), parálisis cerebral, (7), autismo (4), y el síndrome de  Cornelia DeLange (1). Cinco trabajadores tenían deficiencias auditivas, y tras tenían deficiencias visuales. Catorce manifestaban ataques. Nueve de los trabajadores utilizaban sillas de ruedas o andadores. Doce trabajadores necesitaban ayuda a la hora de comer y/ o beber y 17 necesitaban ayuda para utilizar el cuarto de baño. Quince trabajadores no hablaban . Tres trabajadores eran diabéticos y dos tenían Alzheimer.  Los 50 trabajadores cumplían los requisitos para obtener  apoyo a largo plazo en su formación profesional por parte de los funcionarios del Condado de Dane y todos cumplían los requisitos para optar a la Baja por Invalidez de la Seguridad Social (SSDI; siglas en inglés)  y/ o Ingreso Suplementario (SSI; siglas en inglés).  Un trabajador, aunque cumplía con los requisitos, no aceptó el SSDI ni el SSI, debido a la decisión de los padres. Todos los demás recibían asistencia médica. Sólo uno recibía servicios médicos proporcionados por su empresario.

Cuarenta y tres de los 50 trabajadores fueron atendidos por Community Work Services tras dejar la escuela y continuaron recibiendo sus servicios hasta 2005. Siete trabajadores fueron atendidos por otros organismos al dejar la escuela pero en Agosto de 2005  habían estado con Community Work Service durante por lo menos 10 años.

 

Lugares de Residencia y Apoyo

 

Dos de los 50 trabajadores dejaron el Condado de Dane, y dos trabajadores murieron antes de 2005. De los 46 restantes, 10 vivían con uno de sus progenitores o con los dos, uno vivía con un hermano que no tenía ninguna discapacidad y veinte vivían en  pisos tutelados con no más de otra persona discapacitada y un empleado sin discapacidad. Once vivían en pisos tutelados con un discapacitado más; había profesionales que vivían cerca y les ayudaban pero no vivían con ellos. Generalmente, la ayuda prestada por profesionales que vivían cerca iba de  2 a 8 horas diarias; la ayuda se complementaba con sistemas electrónicos de monitorización (alarmas de salida y sensores de movimiento). Cuatro vivían en casas de acogida para adultos. Ningún trabajador vivía  en un lugar con más de dos personas discapacitadas que no fuesen parientes suyos.

Una práctica antigua de los talleres segregados y los centros ocupacionales es organizar lo necesario para que los individuos salgan del lugar de residencia por la mañana y que no regresen hasta la tarde. Durante este periodo de tiempo las agencias que proporcionan el alojamiento no necesitan emplear a nadie y los padres/ tutores son eximidos de responsabilidades  directas. En muchos casos, los organismos que apoyan a trabajadores con discapacidad considerable en entornos de trabajo integrados deben organizar el tiempo que estos permanecen  fuera de sus residencias. Ésta era la práctica que llevaba a cabo Community Work Services en la mayoría de casos en que los trabajadores estaban fuera durante el día (8:00 a 3:30, por ejemplo). La Tabla 1 y la siguiente sección detallan la información acerca de las horas que se ocupaban en el trabajo. Después de la sección Historias Laborales, encontraremos detalles sobre el tiempo libre, la hora de la comida y el transporte, de este modo el lector puede entender  en que medida aparecen estas actividades en las vidas diarias de los trabajadores.

Historias Laborales

Entornos de Trabajo Integrados

Un entorno de trabajo integrado tiene tres características principales. La primera, está proporcionado de manera natural. Supongamos  que aproximadamente el 1%  de la población tiene discapacidades significativas. De ser así, no más de aproximadamente el  1% de los que trabajan en un lugar de trabajo general pueden tener este tipo de discapacidad. Un hospital, que en este contexto se considera como un lugar de trabajo general, emplea a 500 personas. Para que se considere como lugar proporcionado de manera natural, aproximadamente  5 personas o el 1% de los 500 trabajadores pueden tener discapacidades severas. Incluso entonces, un análisis superficial puede hacernos pensar que como en  el hospital se da esta proporción, las áreas en las que trabajan las personas discapacitadas son  por tanto aceptables. Sin embargo, un análisis más profundo puede revelar que los 5 trabajadores discapacitados están limitados bien a un personal de servicio cambiante o a un enclave; que son supervisados por monitores el 100% del tiempo; tienen muy pocas oportunidades de mejora vertical u horizontal; las horas de las comidas y los descansos se realizan separados del resto de trabajadores; y están limitados a situaciones en las que es poco común o inexistente la interacción social con colaboradores y otros trabajadores que no están discapacitados (Brown et al., 1991). De este modo, aunque el hospital como lugar de trabajo esté proporcionado de manera natural , el trabajo y los ambientes en que se desarrolla está superpoblado de trabajadores discapacitados y son de facto inaceptables. La cuestión aquí es que un trabajador con discapacidad severa debe trabajar al alcance de la vista y del oído, y también a una distancia razonable de los compañeros que no están discapacitados. Los 50 trabajadores desempeñaban sus trabajos en lugares que estaban en consonancia con estos criterios.

El examen de los entornos de trabajo en la Tabla 1 revela que los 50 trabajadores tuvieron empleos en 253 lugares. En este contexto, se contaba un lugar más de una vez si más de un trabajador había sido contratado para este lugar en particular. El número de lugares de trabajo por individuo se situaba entre 1 y 10. En total , hubo más de 150 entornos de trabajo integrados.

 Durante todo este tiempo hubo cambios importantes en el tipo de entornos de trabajo integrados que se utilizaron.. En 1986, los lugares en los que  40 trabajadores prestaron sus servicios fueron 20 establecimientos hosteleros y 22 oficinas (esta cifra  no tiene en cuenta a los 2 trabajadores que murieron y los 2 que dejaron el Condado de Dane) En 2005, lo mismos 40 trabajadores estaban empleados en sólo 6 establecimientos hosteleros pero había 47 oficinas. Se coordinaron esfuerzos para aumentar los trabajos en oficinas por las siguientes razones. En primer lugar, las oficinas suelen tener una menor rotación de personal que los establecimientos hosteleros. Esto permite que los trabajadores tengan el contacto suficiente con los compañeros para desarrollar relaciones sociales significativas. En segundo lugar, los padres/ tutores y los trabajadores a menudo preferían las oficinas. En tercer lugar, muchas tareas en las oficinas exigían menos esfuerzo a nivel físico y cognitivo que las tareas propias de la hostelería. Por ejemplo archivar y grapar requieren relativamente pocas habilidades, pocas secuencias distinguibles, y no están sometidas a la presión del tiempo en comparación con quitar los platos de las mesas, lavar platos, barrer el suelo o hacer ensaladas en un restaurante. En cuarto lugar, Madison tiene un gran número de oficinas municipales, del condado, federales y privadas. En quinto lugar, la ubicación central y la proximidad de muchas oficinas gubernamentales facilitaba el transporte de trabajadores y preparadores laborales.

Muchos trabajadores estaban empleados en dos o más lugares de trabajo al día o la semana, principalmente por las siguientes razones:

·        A veces un trabajo no proporcionaba la variedad de tareas que mantendrían el interés, la buena disposición para llevarlas a cabo, y el bienestar físico.

·         La variación de lugares de trabajo proporcionaba más oportunidades para relacionarse con sus compañeros de trabajo sin discapacidades.

·        Un solo lugar de trabajo no proporcionaba el equilibrio razonable entre las tareas activas y sedentarias a lo largo del día.

·        No había cantidad de trabajo suficiente en un puesto de trabajo  en concreto.

·        A los  trabajadores que presentaban problemas  sociales y de conducta se les aceptaba  o toleraba con más facilidad si su horario laboral era inferior a una jornada o semana completa de trabajo.

·        Si alguien tenía dos trabajos y perdía uno de ellos,  normalmente era menos prejudicial para el trabajador y era más fácil conseguir un trabajo a media jornada que uno a jornada completa.

·        Un trabajo podría requerir habilidades que tuviera un trabajador sólo durante una parte del día o de la semana.. Por ejemplo, una trabajadora llevaba  a cabo su trabajo de manera aceptable por las mañanas; sin embargo durante el ajetreo de las comidas del mediodía, cuando no podía desenvolverse adecuadamente, trabajaba en un video club cercano.

Tareas

Un trabajo se define como la variedad completa de habilidades que tiene un trabajador sin discapacidad  para que un empresario lo contrate cobrando al menos el salario mínimo. Algunos aspectos de los empleos de sus compañeros discapacitados eran demasiado difíciles para los trabajadores. Como ejemplo encontramos contestar el teléfono, utilizar ordenadores y atender a los clientes. En resumen , un negocio no podía tener éxito  si dependía únicamente de la productividad de trabajadores discapacitados. Además, muchos de los trabajadores manifestaban un nivel de asistencia al trabajo y problemas de conducta que no tolerarían la mayoría de empresarios si los trabajadores no fueran discapacitados.

Si un trabajador discapacitado no completa una tarea según los requisitos mínimos aceptables por un empresario y, como consecuencia se tiene que pagar a un colega no discapacitado para hacerla, se considera trabajo real. Los 50 trabajadores desempeñaban un trabajo real según esta definición. En algunos casos un trabajador discapacitado podía completar algunas tareas de manera aceptable de igual modo que sus compañeros que no eran discapacitados. En otros casos, el trabajador podía llevar a cabo las tareas sólo si  se adaptaban sus necesidades. Una adaptación se refiere al algo que se añade o se cambia en un lugar de trabajo de modo que permite al trabajador discapacitado desempeñar su trabajo de acuerdo con los mínimos aceptables por el empresario. Los compañeros no discapacitados no necesitan estas adaptaciones. Algunas adaptaciones como dispositivos para doblar el papel, correo clasificado por colores y dibujos con las secuencias necesarias para completar un trabajo, son relativamente sencillas y baratas. Otras adaptaciones son más complejas y costosas. Muchos trabajadores usaron una variada serie de adaptaciones individualizadas durante toda su vida laboral.

De 1981 a 2005, los trabajadores estuvieron implicados en más de 150 tareas de trabajo real. Siempre se hicieron esfuerzos para proporcionar oportunidades y así poder aprender y llevar a cabo una serie de tareas diferentes y/ o más complejas.

 

Años y Meses en los Lugares de Trabajo  y las Razones de Cambios de Empleo

El periodo de tiempo que un trabajador pasaba en un lugar determinado de trabajo estaba comprendido entre los 2 meses y los 27 años y 6 meses. Los cambios de empleo respondían a una serie de razones, la mayoría de ellas estaba enfocada a mejorar las oportunidades y a crear empleos que se ajustasen a los trabajadores. Por ejemplo, se hacían cambios porque la serie de tareas era demasiado limitada, compleja o sencilla. En algunos casos, se conseguía un trabajo nuevo porque éste ofrecía mejores oportunidades para la interacción social y/ o también ofrecía un apoyo natural. Se hacían cambios para trasladar a una persona de un  voluntariado a un empleo remunerado, o a lugares más cercanos a su casa y que tuviera mejores medios de transporte. Ocasionalmente, se hacía un cambio para que el apoyo profesional se proporcionara de modo más eficaz, y en algunos casos se hicieron cambios para adaptarse a las necesidades médicas del trabajador o a la disminución de su resistencia. Finalmente, como fue el caso de muchos trabajadores, se hicieron los cambios cuando los trabajadores perdían el interés en un lugar de trabajo y ellos mismos pedían el cambio. “Pedir el cambio” se presentó de diversas maneras, incluyendo el descenso de rendimiento, mostrar comportamientos inapropiados, y/ o negarse a ir a trabajar. Algunos cambios se debieron a los ceses y  despidos. Entre 1981 y 2005, hubo 18 ceses y 18 despidos en 21 trabajadores diferentes. Las razones para los ceses fueron comportamiento social inaceptable, absentismo excesivo (2), y bajo rendimiento (2). Los comportamientos sociales inaceptables que llevaron al cese incluían agresiones, demanda excesiva de atención que interfería con el funcionamiento de sus compañeros de trabajo y supervisores, y robo. Los objetos sustraídos con más frecuencia era bolígrafos, tazas de café, y comida. Raramente cogían dinero. En la mayoría de los casos no se cesaba a un trabajador si no había cometido más de una falta. Algunos empresarios los mantenían en su plantilla; sin embargo, los preparadores laborales a menudo consideraban que era importante ofrecer a los trabajadores oportunidades para que aprendieran las consecuencias: la pérdida de empleo. En 12 de los 18 ceses los empresarios continuaron empleando a gente de Community Work Services.

Las razones para los despidos eran el declive del negocio (6), que las tareas desempeñadas por los trabajadores fueron eliminadas progresivamente (5) o fueron asumidas por empleados a jornada completa (2), y que la cantidad de trabajo era insuficiente (5). En un caso un trabajador se rompió el tobillo fuera del puesto de trabajo  y el empresario consideró necesario sustituirlo. Los trabajadores que dejaban puestos de trabajo integrados volvían a tener otro trabajo integrado. Community Work Services nunca ha cambiado a un trabajador de un entorno integrado a uno segregado.

 

Horas Trabajadas

En la mayoría de casos, los preparadores laborales supervisaban a los trabajadores desde las 8.30 de la mañana hasta las 3:00 de la tarde aproximadamente. De lunes a viernes. Esto abarca el tiempo que se pasaba trabajando, en la comida y descansos, en los desplazamientos y en las actividades de ocio. El número de horas que se pasaba trabajando (incluyendo los descansos) iba de 6 a 30.5 horas a la semana. La media era de 20.15 horas a la semana. Curiosamente, muchos trabajadores que presentaban problemas sociales y de comportamiento eran los que más horas trabajaban. Con pocas excepciones, el número de horas trabajadas permaneció relativamente estable durante todo el tiempo. Esto es significativo porque a medida que los trabajadores envejecían , su menor resistencia y las enfermedades físicas y mentales más graves reducían su rendimiento.  Lógicamente, si las competencias y la productividad de algunos trabajadores aumentaban, su sueldo también lo hacía. Sin embargo tener unos sueldos más altos ponía en peligro los beneficios de SSDI y SSI, así que se mantenían o reducían  sus horas de trabajo para limitar la pérdida de beneficios.

Salarios

En 2005, en Wisconsin el salario mínimo para empleados del sector privado era de  $5.70 la hora. La mayoría de los puestos en el sector público en el área de Madison ofrecían sueldos iniciales de $10.00 por hora. El precio por hora que cobraban los empleados en 2005, oscilaba entre los $3.20 y los $10.00. La media era de $5.76. Obviamente, ningún trabajador podía vivir del sueldo que ganaba. Existen varios puntos de relevancia.

·        Los tipos y cantidad de trabajo realizado eran casi siempre menores de los que realizaban sus compañeros no discapacitados. Sin embargo, el trabajo que producían descargaba a sus compañeros sin discapacidades y de este modo podían concentrarse en tareas más complicadas.

·        La productividad de 12 trabajadores se documentó empíricamente por el personal de Community Work Services. Estos empresarios cumplían los requisitos y utilizaron certificados salariales que permitían que salarios por debajo del mínimo estuvieran en proporción a la productividad. Sin embargo había muchos empresarios que decidieron pagar el salario mínimo o incluso más.

·        Muchos trabajadores recibían aumentos de salario  debido a la permanencia en su puesto de trabajo. Los aumentos en los salarios mínimos legales en 1984 repercutió en el sueldo que percibían los trabajadores.

·        Ninguno de los trabajadores trabajó 40 horas a la semana. Debido a que sus trabajos eran a tiempo parcial, la mayoría no recibió beneficios de su empresario.

En 2005, siete de los trabajadores estaban como voluntarios. Cada uno de ellos también trabajaba en otro lugar de forma remunerada. Opinamos que es mejor trabajar en un lugar integrado como voluntario que trabajar de modo remunerado en un lugar segregado. Se consideraba que un trabajador era voluntario si tenía conocimientos razonables sobre la tarea a desempeñar, y estaba dispuesto a hacerlo, y si en el lugar había otros voluntarios con las mismas aptitudes. Se hacía uso de los lugares de voluntariado por tres razones principales. En primer lugar, se consideraban más importantes los aspectos físicos, sociales y logísticos así como otros beneficios del voluntariado,  que el dinero que se pudiera ganar en otro lugar. En segundo lugar, las cantidades de dinero que se ganaban ponían en peligro los beneficios de SSDI y SSI. Wisconsin permite que los  profesionales encargados de los beneficios  decidan cuánto puede ganar un trabajador antes de que los beneficios se reduzcan o desaparezcan. Algunos podrían haber trabajado más horas y/ o ganar más dinero. Sin embargo, no podían ganar suficiente dinero o trabajar el número de horas que compensaría por la reducción o la desaparición de beneficios. De este modo, trabajaban menos horas, participaban en acciones como voluntarios o bien siendo remunerados y /o aplazaban los aumentos. En tercer lugar, los trabajadores se dieron cuenta de que podrían ganar dinero en cualquier otro lugar pero prefirieron trabajar como voluntarios en ciertos entornos. A pesar de estas razones, el uso de entornos de voluntariado descendió con el paso del tiempo. En 1986, 15 trabajadores actuaban como voluntarios ; en 2005 sólo lo hacían 7.

Apoyo profesional

Ninguno de los trabajadores podría haber tenido éxito en un lugar de trabajo, alojamiento o cualquier otro lugar sin la ayuda completa y constante de los miembros de sus familias, monitores, contribuyentes, compañeros sin discapacidades, y otras personas. En el lugar de trabajo, el apoyo profesional se refiere a la cantidad y al tipo de ayuda que un monitor proporciona al trabajador y que este no necesitaría si no  fuera discapacitado. En 2005, el tiempo de apoyo profesional prestado  a cada trabajador oscilaba aproximadamente entre los  15 minutos y las  35 horas semanales. Surgieron los siguientes puntos:

·        Los preparadores laborales continuamente se esforzaban por conseguir el equilibrio entre un apoyo excesivo o escaso.

·        Algunos trabajadores desempeñaban su trabajo bastante bien en proporciones elevadas, (por ejemplo1:5 o 1:6 ) debido a su cuidado personal, y a su repertorio social, de transporte y de trabajo. Otros llevaban a cabo su trabajo bastante bien en proporciones elevadas durante las horas de trabajo pero necesitaban proporciones bajas (por ejemplo 1:1 o 1:2) durante los descansos, las horas de la comida y en los desplazamientos y en las actividades de ocio debido a problemas de cuidado personal o de  comportamiento.

·         Si la dificultad de las  tareas estaba incluida en el registro del trabajador, el apoyo que necesitaba para realizar su trabajo de modo aceptable a menudo era mínimo. Sin embargo, los preparadores laborales constantemente procuraban generar oportunidades de mejora tanto verticales como horizontales. Cuando un trabajador estaba aprendiendo una tarea adicional con algún tipo de dificultad o tareas más complejas, casi siempre necesitaba más ayuda profesional.

·         Un día un trabajador podría desenvolverse bastante bien sólo con revisiones mensuales; sin embargo, por razones de salud, de comportamiento, de formación o cualquier otra razón, él o ella podría haber necesitado la presencia de un preparador laboral durante todo el tiempo que estuviera trabajando al día siguiente.  Por  consiguiente el apoyo profesional tenía que ser flexible y sensible a las circunstancias en constante cambio. A medida que los trabajadores envejecían, el deterioro mental y físico y la disminución de las habilidades en cuanto a su aseo personal requerían que éstos tuvieran mayor apoyo. 

 

En la Tabla 1 se presentan los planes de apoyo que necesitaba cada trabajador  y se han divido en categorías del siguiente modo:

·        1 a 1 ó 2. En estos planes el preparador laboral estaba en el mismo espacio físico, a la vista y/ o en un lugar muy próximo a uno o dos trabajadores casi el 100% del tiempo que pasaban en el lugar de trabajo. Este apoyo tan intenso se consideraba necesario para: mantener la concentración en las tareas y en la productividad;  controlar ataques; cumplir mandatos judiciales y fuertes preferencias de los padres/ tutores; hacerse cargo de los problemas de conducta; minimizar la intromisión en la productividad de otros trabajadores; y atenuar los riesgos de seguridad.

·        1 a 3, 4, 5, ó 6. En estos planes, los preparadores laborales estaban aproximadamente a 5 minutos de distancia de los 3, 4, 5, ó 6 trabajadores que tenían bajo su responsabilidad directa.. Para que estos planes fueran operativos e hicieran honor al criterio de entorno de trabajo integrado, se empleaban lugares de trabajo que estuvieran relativamente cercanos tanto temporal como espacialmente. Por ejemplo, cinco trabajadores tenían sus empleos en cuatro áreas separadas de un gran edificio gubernamental.  Esto permitía que un preparador laboral controlase a cada uno de los 5 trabajadores cada 15-20 minutos. Si era necesario los compañeros no discapacitados utilizaban los teléfonos móviles y los buscas para contactar con los preparadores laborales que pudieran estar a más de 5 minutos de distancia.

·        Controles diarios. En estos planes, los preparadores laborales normalmente controlaban a los trabajadores al menos una vez al día. Sin embargo, dependiendo de la necesidad de apoyo, se controlaba al trabajador cada 30 minutos  o  una vez cada 4 horas. La rutina típica de un preparador laboral en este plan era alternarse con los trabajadores durante la mañana o la tarde. Debido a que los trabajadores de este plan necesitaban menos ayuda que los demás, sus lugares de trabajo estaban más alejados. Sin embargo los preparadores laborales raramente estaban a más de 15-20 minutos de distancia.

·        Controles semanales y mensuales. En estos planes, se controlaba a los trabajadores 1-3 veces por semana o 1-2 veces al mes. Normalmente, el control duraba de 5 a 30 minutos. Se facilitaba más apoyo si las circunstancias lo requerían.

La mayor parte de la ayuda prestada por los preparadores laborales en todos los planes descritos incluían lo siguiente: (a) proporcionar formación e instrucción metódica, (b) verificar que el trabajo se estaba realizando de modo aceptable y que las rutinas y horarios pactados se estaban cumpliendo, (c) motivar a los trabajadores, (d) ayudar a los empleados /supervisores a que instalen a los trabajadores en las tareas asignadas, (e) supervisar los problemas de conducta y hacer un seguimiento de lo que se había pactado, (f) supervisar los requisitos de ropa y aseo, (g) facilitar la interacción social y la comunicación entre los trabajadores y sus compañeros/ supervisores (por ejemplo, programar y actualizar dispositivos de comunicación) , (h) supervisar, evaluar y mejorar la efectividad de las adaptaciones individualizadas (por ejemplo programar cronómetros y alarmas para que indiquen los descansos y el cambio a otro lugar de trabajo), (i) obtener feedback de los empresarios o compañeros sobre la realización del trabajo por parte de los trabajadores y responder de modo constructivo, (j) ayudar en el aseo y actividades relacionadas, (k) supervisar las condiciones médicas y administrar los medicamentos, (l) ayudar en los cambios de lugar de trabajo, traslado al comedor, a los medios de transporte, etc,  y (m) responder correctamente a las situaciones extraordinarias.

Descansos

Mientras que algunos trabajadores tenían descansos pagados, había otros que no disfrutaban de ellos porque trabajaban menos de 4 horas. Para los que descansaban, las pausas oscilaban entre los 10 y los 30 minutos.  La media era de 15 minutos. Los descansos a menudo eran más largos que los de sus compañeros sin discapacidades debido a que necesitaban más tiempo para bebes, comer y utilizar los servicios. Durante los descansos algunos trabajadores estaba solos, otros descansaban con sus compañeros no discapacitados y otros descansaban con los preparadores laborales.

Ocio, Comida y Transporte

Ocio

En 2005, 18 de los trabajadores se implicaron en actividades de ocio durante periodos de tiempo de la semana laboral. Estas actividades incluían “entrenamiento”, nadar, ir de compras, utilizar bibliotecas públicas y jugar a los bolos. Un trabajador nadaba aproximadamente 5 horas a la semana. Un preparador laboral se ponía en contacto con él una vez al mes. Los otros 17 participaban en estas actividades con un preparador laboral en grupos de dos o tres. Los trabajadores pasaban de 2.5 a 6 horas a la semana en actividades de ocio. La media era de 4.5 horas a la semana.

Había diversas razones por las que los trabajadores se involucraban en actividades de ocio. En primer lugar, como ya se ha mencionado, era necesario que la mayoría de los trabajadores estuvieran fuera de sus lugares de residencia entre las 8 de la mañana y las 3 de la tarde aproximadamente.. No se podían organizar tareas laborales apropiadas para ese espacio de tiempo. Problemas de conducta, dificultades para prestar atención y/ o resistencia limitada impedían las jornadas de trabajo completas. En segundo lugar, los trabajadores y/ o sus padres o tutores solicitaban pasar tiempo en actividades de ocio. Cuando se analizaron las experiencias de ocio durante los días y las horas en las que no se trabajaba , quedó claro que era necesario involucrarse en algunas actividades “divertidas”. En tercer lugar, las consideraciones de salud y de estado físico llevaron a incorporar actividades de ocio que exigieran actividad física. Y finalmente, las actividades de ocio se utilizaban para motivar el trabajo (por ejemplo, “si quieres tener dinero para ir de compras, debes trabajar).

 

Comida

Muchos trabajadores necesitaban más ayuda física o de otro tipo a la hora de comer que mientras trabajaban. En concreto, necesitaban ayuda a la hora de comprar, abrir paquetes , cortar comida, ordenar y utilizar los servicios. Doce trabajadores necesitaban ayuda física para comer y beber. Algunos trabajadores presentaban dificultades de conducta en las pausas para comer que estaban relativamente desestructuradas, en estos casos el preparador laboral  comía en el mismo lugar con grupos de dos a cinco trabajadores. Esta era una ruptura de la distribución natural, pero se hacía porque no se podía contratar el personal necesario para supervisar los planes de proporción baja.

Transporte

Los trabajadores se desplazaban utilizando varios medios: caminando (1), transportados por sus padres (3), y en uso independiente de los autobuses (11). Los demás trabajadores utilizaban transporte especializado o una combinación de transporte especializado y otros medios de transporte, incluyendo que el preparador laboral los llevase en su coche particular.

 Integración Social

Para aquellos que opinan que la integración es superior a la separación es necesario describir los elementos importantes que funcionan en la primera pero no en la segunda. Una de las características más importantes de la opción de la integración es la oportunidad de interactuar y desarrollar una gran gama de relaciones sociales con los compañeros y otras personas sin discapacidades que no reciben ningún sueldo por estar con ellos. CommunityWork Services dedica considerable energía y otros recursos para  desarrollar una gran serie de relaciones entre los colegas y otras personas sin discapacidades. De hecho, aunque los logros en la formación profesional son notables, para muchos trabajadores son secundarios en comparación a las relaciones sociales que experimentan. Estas relaciones no podrían haberse dado en entornos segregados. 

Aparecieron varios puntos relativos a la mejora en las relaciones sociales. En primer lugar, si a los empresarios y los compañeros sin discapacidades les gustaba el preparador laboral y estaban cómodos con él, era más probable que desarrollaran relaciones sociales con los trabajadores. Por lo tanto, se animaba a los preparadores laborales a que fueran sociables y accesibles. También se les animaba para que dieran información relevante de los intereses y habilidades, de modo que se pudieran  incrementar las oportunidades de interacción social. En segundo lugar, cuando los preparadores laborales iniciaban contactos sociales en nombre de un trabajador, los compañeros normalmente estaban contentos con el acercamiento. A menudo no se percataban de que involucrarse con un trabajador en actividades sociales dentro o fuera del lugar de trabajo era apropiado. Después de los contactos iniciales por parte de los preparadores laborales, los compañeros a menudo continuaban la relación con el apenas apoyo. En tercer lugar, en algunos casos, las relaciones sociales se desarrollaron rápidamente y con relativa facilidad. Sin embargo, era más normal que se desarrollaran gradualmente. Una técnica muy útil para los preparadores laborales consistía en presentar como ejemplo las interacciones sociales que se deseaba alcanzar. Por ejemplo, durante 2 años el preparador laboral traía un pastel y regalos para celebrar el cumpleaños de un trabajador. Al tercer año, los compañeros organizaron su cumpleaños sin la colaboración del preparador laboral. En 2005, todos los trabajadores celebraban sus cumpleaños y aniversarios con los compañeros y empresarios. En cuarto lugar,  cuantas más relaciones sociales se tenía, se ponía de manifiesto que los trabajadores parecía que recibían más de lo que daban. Por lo tanto, con la ayuda de los preparadores laborales, los trabajadores empezaron a averiguar los cumpleaños de los compañeros y empresarios, a preguntar sobre las vacaciones, a enviar tarjetas y a  tener otros detalles como en cualquier relación recíproca. Después de empezar a tener más detalles, los trabajadores conectaron incluso más con sus compañeros y jefes. Finalmente, aunque la emoción y la novedad de los trabajos a menudo desaparecía, era bastante común que las relaciones sociales con los compañeros y los jefes les produjera más satisfacción y que la productividad fuera constante. Los beneficios de trabajar en entornos integrados no se limitaban solo a los trabajadores. Muchos compañeros relataron que sus entornos de trabajo habían mejorado, que su moral había mejorado, y que sus vidas profesionales y personales estaban más satisfechas debido a que trabajaban con personas discapacitadas. A veces los trabajadores no participaban con sus compañeros en acontecimientos que tenían lugar por la noche o en el fin de semana porque era difícil organizar el transporte. Sin embargo, había muchos casos en los que los trabajadores asistían a reuniones en las casas de sus compañeros, salían a comer a un restaurante y se involucraban en actividades de ocio los fines de semana. A continuación se dan ejemplos de estas relaciones sociales (los nombres son seudónimos):

Travis trabaja en la oficina del Comisario de Seguros del Estado de Wisconsin. La directora de recursos humanos hizo un curso de lenguaje de signos para poder comunicarse con él. A veces se unía a Travis en los descansos y ocasionalmente quedaban a comer en una cafetería cercana para “charlar”. Otros colegas aprendieron algunos signos. En sus fiestas de cumpleaños, todos cantaban “cumpleaños feliz” en el lenguaje de signos.

En 2005, el edificio de oficinas gubernamental donde trabajaba Brad fue renovado. Todos fueron desplazados durante las obras. Cuando terminaron, les enviaron un plano del edificio. Brad, que trabajaba al lado de Jane, fue trasladado a otra área. Jane fue a hablar con el administrador y consiguió que trasladaran a otro empleado de modo que Brad pudiera continuar trabajando a su lado.

 

Martin trabajaba en la Oficina del Asesor de la Ciudad de Madison. Introducía datos utilizando un palo con la boca. También lo utilizaba para circular con la silla de ruedas motorizada. Su supervisora, Joann, observó que los preparadores laborales   tenían problemas con su abrigo durante el invierno. Un día le dio una sorpresa a Martin al regalarle un poncho que había hecho y que podía ponerse y quitarse fácilmente. A él le encanta el poncho y lo lleva siempre que el tiempo lo permite.

Kevin trabajaba en la Compañía de taxis Badger Cab.  Una mañana estaba intentando poner en marcha su intercomunicador para comunicarse con sus colegas. No funcionaba y Kevin se estaba poniendo bastante nervioso. Uno de sus colegas se enteró de que el seguro de Kevin no cubría los 300$ necesarios para un intercomunicador nuevo. Empezó una colecta y en pocas horas tenía bastante dinero. Unas semanas más tarde los colegas de Kevin organizaron una barbacoa y le sorprendieron con el intercomunicador nuevo. Rick, el supervisor de Kevin que organizó la colecta, dijo, “Es dificil describirlo. Podríamos tener a otra persona hacienda el trabajo, pero es mejor tener a Kevin con nosotros. Cuando no está aquí, lo echo de menos”.

Mike trabajaba en el Bar Restaurante Avenue, principalmente como friegaplatos. Después de 15 años, decidió que quería un trabajo Nuevo. Fue una elección difícil porque había hecho muchos amigos y estaba especialmente unido a Mike, su jefe. Mike empezó a trabajar en la empresa de Pintura Mautz, que estaba a una manzana del Bar Avenue, lo suficientemente cerca para poder pasar a ver asus amigos y ¡comer gratis! Después de 2 años, el propietario de Pinturas Mautz anunció que iba a vender el negocio y que se esperaba que los trabajadores fueran despedidos. Cuando Paul se enteró, rápidamente le aseguró a Mike que podía volver a trabajar al Bar Avenue de modo temporal o continuo. También le garantizó que no tendría que lavar platos. Cuando el monitor de Mike le dio las gracias por su generosa oferta, su respuesta fue, “Mike es de la familia. Para mi, es como un hermano.

Discusión

Desde 1981 a 2005, los 50 trabajadores participaron en más de 150 entornos de trabajo integrado, llevaron a cabo  con éxito cientos de tareas, y disfrutaron de cientos de relaciones sociales con personas sin discapacidades a las que no se les pagaba para que los supervisaran. Ninguno se cambió de un entorno integrado a uno segregado y en ningún caso se informó de abusos físicos o sexuales en entornos integrados. A la hora de llevar a cabo actividades significativas los individuos vulnerables se encuentran más seguros en lugares con personas sin discapacidades a las que no se les paga por estar con ellos.

Los que se opusieron a conceder una oportunidad a las experiencias de formación profesional integrada en los años 70 y  80 y que predijeron que fracasaría, estaban equivocados. Los que se oponen a la integración actualmente están incluso más equivocados porque ahora tenemos pruebas de que , si se les da auténtica formación y apoyo personalizado a largo plazo, los individuos con discapacidades considerables se pueden involucrar con éxito y de  modo seguro en lugares de trabajo integrados durante largos periodos de tiempo. En concreto,  según la opinión profesional de los autores, el número de entornos a los que los trabajadores tuvieron acceso,  la cantidad y la complejidad de habilidades que aprendieron y desempeñaron, las relaciones sociales que tuvieron, y las decisiones personales que pudieron tomar se mejoraron espectacularmente porque los trabajadores eran parte de entornos integrados y no segregados. Si el personal de la MMSD no proporcionase formación y evaluación profesional, es muy dudoso que muchos padres hubieran sido partidarios de que sus hijos hubieran recibido apoyo en entornos integrados tras dejar la escuela;  también habría sido incierta la creación de Community Work Services; y que los trabajadores y otras personas hubieran tenido la oportunidad de participar en una sociedad integrada durante tanto tiempo. Desgraciadamente, pocos distritos escolares han utilizado los itinerarios formativos que han resultado ser efectivos a la hora de preparar a los estudiantes con discapacidades severas para el mundo laboral real cuando dejaron la escuela. Los resultados son  paro, decepción, frustración, dependencia y vidas con cualidades poco menos que aceptables. No tiene por qué ser así. Las escuelas son un fin con un tiempo limitado. No son un fin en si. En los Estados Unidos, los estudiantes con discapacidades considerables asisten a la escuela hasta los 22 años aproximadamente. Supuestamente se les proporcionaba profesorado especialmente preparado, una amplia serie de terapias, paraprofesionales, servicios de transporte puerta a puerta, formación a baja proporción, educación física, así como artística y musical, instalaciones especiales e itinerarios formativos individualizados. Estos supuestos servicios tenían un coste considerablemente mayor que los ofrecidos a los individuos sin discapacidad. Además, suponen más dinero del presupuesto que se tiene para cada persona en la mayoría de organismos que ofrecen servicios al dejar la escuela. Los resultados de estos servicios bienintencionados y caros son inaceptables.¿Qué pueden hacer los educadores para obtener mejores resultados?

  • Proporcionar auténtica valoración y formación profesional
  • Enseñar habilidades para desempeñarlas con éxito no sólo en escuelas y clases integradas, sino también en comedores y salas de descanso integradas, en autobuses y trenes públicos, en lugares de trabajo, parques y en toda una serie de entornos integrados (Brown et al., 2000).
  • Enseñar a los estudiantes a hacer todo lo posible por ellos mismos y a utilizar sus habilidades tan bien como les sea posibles bajo condiciones de supervisión natural. El uso innecesario de la proporción 1:1 u otra proporción baja en la formación durante la permanencia en la escuela, hace muy difícil que los individuos con discapacidad funcionen en el trabajo real  bajo supervisión natural y de acuerdo con las proporciones preparador laboral-trabajador económicamente viables. El mensaje es claro para las escuelas: enseñar a los estudiantes a participar efectivamente en la más alta proporción posible de profesor-estudiante. (Brown, Farrington, Knight, Ross, & Ziegler, 1999; Storey & Certo, 1996).

·        Enseñar al mayor número posible de estudiantes sin discapacidad, los compañeros de trabajo del futuro, a que proporcionen apoyo significativo.

·        Empezar a desconectarse de la escuela y programar experiencias en entornos no escolares integrados antes de los 14 años (Brown et al., 1983).

  • Enseñar a los estudiantes a ser amables con los demás y a trabajar duro.
  • Ser responsable, planear, luchar, exigir y hacer todo lo que sea factible para obtener resultados integrados o renunciar y dar a otra persona la oportunidad. Es decir, si los profesores no pueden proporcionar experiencias preparatorias razonables, se debería contratar a otros profesores que lo puedan hacer y que de hecho lo harán (Brown et al., 1984;Owens-Johnson et al., 2002).

 

Un denominador común a todas las personas con discapacidad severas es la necesidad de un apoyo extra de por vida. Si los trabajadores no necesitaran un apoyo extra de por vida, se habrían implicado en escuelas técnicas de formación profesional, en escuelas comunitarias,  u otros programas a corto plazo. Desafortunadamente, no hay ninguna prueba de que los programas a corto plazo sean efectivos para personas con discapacidad severa. Así lo entendieron los valientes y perspicaces funcionarios del Condado de Dane que generaron y mantuvieron el apoyo crítico a largo plazo. Si no hubiera sido por sus valores, prioridades y compromisos, los trabajadores habrían pasado sus vidas en entornos segregados y/ o en casa. Sin embargo, se les ve en autobuses públicos, hospitales, calles, laboratorios, oficinas del gobierno, bancos, y muchos otros lugares integrados contribuyendo positivamente a su comunidad y haciendo que sus padres y los profesionales que están involucrados se sientan orgullosos.

La proporción de personal-trabajador  está causal e inversamente relacionada con el coste: cuanto mayor es la proporción, menores son los coste; a menor proporción , mayores costes. Esta realidad económica es un gran obstáculo para personas con discapacidad que quieren trabajar en entornos integrados. Cuanto más dinero cueste un trabajador, las probabilidades de que le limiten a un entorno segregado, de que le incluyan en una lista de espera y/o de quedarse en casa son mayores. Además, según aumenta el número de personas con discapacidad que necesitan el apoyo a largo plazo de los contribuyentes para aumentar los servicios, del mismo modo aumenta el impulso de volver al número mínimo aceptable de talleres y centros ocupacionales.

Community Work Services opera con una proporción media de 1:4.5 ratio porque ayuda a personas que necesitan apoyo de por vida. De hecho, la mayoría de los trabajadores están envejeciendo más pronto que sus coetáneos sin discapacidad. La demencia, las enfermedades mentales y la pérdida de habilidades físicas son cada vez más problemáticas. Sin embargo, expresan una serie razonable de niveles de destreza, conducta,  repertorio de cuidado personal, etc. Pocos organismos pueden sobrevivir económicamente si solo ayudan a trabajadores con necesidades de cuidado personal complicadas o sólo con trabajadores que tienen graves problemas de conducta. Las poblaciones equilibradas y heterogéneas permiten que más personas con discapacidad participen en entornos integrados con unos costes razonables.

 

Finalmente, si una persona está viva y tiene discapacidades severas, debe estar en algún lugar. ¿Dónde debería estar? ¿Con quién debería estar?  Debería estar haciendo algo. ¿Qué debería estar haciendo? Debería estar en entornos respetables con individuos sin discapacidad haciendo lo que hacen porque una vida integrada es intrínsicamente mejor  que una vida segregada. Debemos hacer todo lo razonablemente posible para evitar que cualquier persona tenga una vida segregada, no productiva, estéril, innecesariamente dependiente y costosa. A la inversa, debemos hacer lo posible para que todos los ciudadanos vivan, trabajen y jueguen de forma divertida y productiva en una sociedad integrada  segura, estimulante y diversa; es decir llevar vidas normales.

 

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Received: March 31, 2006

Final Acceptance: May 18, 2006

Editor in Charge: Alison Ford